jueves, 31 de diciembre de 2009

Temes



¿Me temes?
¿Temes mi libertad de pensarte?
¿Te ofende mi libertad de hablarte?

No, claro está...

Te temes a ti misma.
Temes que mis pensamientos sean al fin y al cabo los deseos de tu propia carne, y te ofende ser esclava de los prejuicios ajenos.

Debes saber que mucha gente piensa que la vida tiene planos distintos, que no pueden mezclarse sin ofender por ello a un creador divino, sin darse cuenta, algunos en toda su vida, de que los planos, las facetas son de una misma joya... Uno mismo, no de lo que nos rodéa, y están siempre ahí, y van con uno porque todas esas facetas son tu ser, ya mezclado en una fina mixtura preparada para vivir la vida en pleno.

Mujer, anímate y vive.

Y yo viviré contigo.


Buena ventura a tod@s en este 2010.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Merry Christmas



Bien, hemos llegado a otras fiestas.

Será cuestión de sentarnos en torno a la mesa, mirar a quienes nos acompañan, notar las ausencias, los vacíos, las broncas, pero tambien los cariños, los amores y ese candor própio de quienes nos quieren y se preocupan por nosotros.

Seguraente haremos un balance... No importa como dé el resultado, porque seguramente tendremos mucho que agradecer.

En lo personal no soy muy amigo de las fiestas navideñas, pero debo asumir que en estas fechas una extraña sensibilidad me invade y me hace percibir de una forma especial aquello que me rodea.

Sea pues, para quienes lean esto, que todo lo bueno que les pueda llegar les llegue.

Levanten la copa por quienes ya no están, y abracen fuerte a quienes aun pueden mirar a los ojos.

Y eso si, no nieguen un te quiero a quienes quieren.

Felicidades a tod@s!!!

lunes, 20 de julio de 2009

Primera vez


Tu cuerpo tiembla por dentro mientras me acerco. Tus ojos cristalinos de excitación antes de mi llegada ahora se han vuelto nebulosos. Como en todo primer encuentro, has pasado de vislumbrar el momento a preguntarte si me agradará tu cuerpo, si no me parecerán feas esas pequeñas marcas en tu piel, si serás suficiente, si serás eficiente, si triunfará tu aroma o el perfume que te has puesto, si preferiré uno o el otro, o ninguno, si tus pechos serán lo suficientemente grandes, o tersos, o  su curvatura los hará bellos o feos, te preguntas si la depiladora habrá hecho bien su trabajo, hasta dónde te darás soga, si te tomaré por puta o mojigata... 

Sólo tengo una respuesta.

Tus preguntas serán cenizas del primer orgasmo.

Breve



Verlas jugar  es disfrutar lo prohibido,

sentir su goce que se hace mio...

lunes, 29 de junio de 2009

Soy


Soy el silencio que flota sobre el viento frío. Soy el que busca. Soy la simple materialización de los sentidos, todos en uno, y te percibo. Soy esa sensación de calor que te llena en sueños. Soy el cosquilléo que te invade en el instante previo. Soy la leve vibración del aire que precede a ese gemido ahogado que depositas en tu almohada.

Te rodéo, te observo, te estimúlo y te lleno aun sin tocar siquiera un mechón de tu pelo,  sabes que estoy allí, que floto, que vuelo en torno a ti. Sabes que soy y aunque no me veas estoy.

Soy tu amo.

Soy tan inexplicable como inevitable.

lunes, 25 de mayo de 2009

Somos (A Lola)


Somos dos planetas orbitandonos mutuamente, somos dos hojas arrastradas por el viento y nos arremolinamos alegremente en alguna vereda, somos pequeñas ramas que el agua lleva hasta alguna orilla, somos el agua y la espuma que rompe contra las piedras, somos noche, somos gotas de lluvia cayendo sobre la tierra... Somos una simple historia en la infinita trama del tiempo, somos dos pasados condensados en un presente, somos dos viajeros que comparten el camino, somos dos niños jugando a ser grandes...

Pero por sobre todo

SOMOS

el uno con el otro,

juntos.

jueves, 21 de mayo de 2009

Acuario


Tu mirada es cristalina, tal vez ese dejo de bondad en cada pestañeo, o tal vez la certeza de cada uno de tus movimientos, ese paso seguro, felino, tu timidez a flor de piel que esconde un alma inquisitiva que desea experimentar, tu curiosidad franca y tu franqueza, tu sensualidad magnética, la niña que se esconde en ti y se resiste a crecer, tu prolijidad en cada acto, tu empeño en satisfacerme, esa fidelidad que demuestras a tus amigos, tu figura, tu amor por mi... Resulta la mixtura, la suma de todo eso una fuerza de atracción que impide cualquier esfuerzo por alejarse, entonces no puedo dejar de observarte, como el lobo que observa la superficie del agua, sin comprender eso que lo obnubila, no puedo dejar de mirarte, y creo que nunca podré dejar de amarte. 

Acuario, yo estoy aquí, siempre a un palmo de ti.


martes, 19 de mayo de 2009

La bestia


Es de noche, y escucho el tintinéo de las cadenas. Las arrastra un tramo, se detiene y juega con ellas, a veces creo... No, no, estoy seguro de que pretende que la libere. Habita en lo profundo, se mueve en la oscuridad, en el espacio que encuentra entre mis pensamientos. Me asalta en sueños y hasta a veces ha conseguido respirar, incluso, momentos después que despierto. Su juego es la tortura es hacerme ver lo que no debo y alterar así el orden de mis ideas. Me distrae, atenta en perjuicio del equilibrio que mantengo en la vida. Susurra en la penumbra, siséa desde mi espalda apoyando su asquerosa mano en mi hombro. Sé que sonríe, huelo su aliento fétido, y es como si viera su sonrisa demente bajo sus cuencas vacías. Me muestra en pantalla gigante las más sabrosas escenas, me gusta lo que veo y aun así resisto. Huyo a mis recuerdos, sumo todos mis buenos momentos. Entonces giro y miro a esa bestia a los ojos vacíos y sonrío, soy fuerte, entonces comprendo que la lucha nunca es lucha hasta que se entra en combate, comprendo que estoy frente a uno de esos momentos que terminan por definir lo que somos, y lo defino, y elijo porque sé quien soy y juego con ventaja.

"Mi nombre es Legión, porque somos muchos"...

Mínima


¿Qué es la eternidad sino el breve y maravilloso momento en que te veo dispuesta al juego?

¿Qué es el momento sino ese instante infinito en que me permites buscarte bajo la seda y el hilo?. 

¿Qué es el infinito sino la convulsión única de nuestros cuerpos fundidos por el calor de nuestras almas en celo?

¿Quien eres tú, quién soy yo, si fundidos somos una contracción del universo, una singularidad en la fina trama del tiempo, si al fin y al cabo, ya somos lo mismo?

jueves, 14 de mayo de 2009

Charla cachonda


-- ¿Por qué te gusta hacerme la cola y no me dejás acariciar la tuya?  
-- Tiene que ver con lo que soy y como me siento, pero sabes que te dejo acariciar todo mi cuerpo, incluyendo mi propia cola.
-- Lo sé, pero hay hombres que gozan siendo penetrados, aunque sea con el dedo, o que besen su agujerito, o les jueguen con la lengua, como si fuese su "chochi".  
-- Cuando yo te penetro analmente, te domino, te someto, ese es mi gozo, te transformo por un momento en una esclava, en mi perra, y gozo con tu gozo de sentirte mi presa.  
-- Me preguntaba si tal vez te gustaba y no lo decías.
-- No, mi bella, siempre te digo lo que siento, lo que me gusta y lo que me gustaría. No te oculto nada que te pueda dar placer, incluso si fuese sea a través del mio.
-- Entonces solo caricias en tu cola.
-- Así es, y sé tambien que te excita no poder hacer más, esperando que yo alguna vez te lo permita.
-- Si, mi amor, cuando te chupo esa verga gruesa que me llena la boca no puedo evitar tentarme y penetrarte dulcemente con un dedito, y cuando te chupo los huevitos, mi lengua a veces quiere seguir de largo. Se me hace agua la boca pensando en ese momento.
-- Soy tu macho dominante el jefe de la jauría, y por el momento no estoy domado sino que domino, tal vez si tientas al destino de esta bestia puedas llevarla a cierta mansedumbre. Y entonces tal vez te permita dominarme un poco, pero solo un poco.
-- Me calentás de una manera en la que siento el fuego en la piel. Estoy empapada de solo pensar en que me llenás con tu verga, que me dominás, ser sometida, libre de toda conciencia y atadura moral. Y que de premio alguna vez me permitas penetrarte esa cola, lamerla como si fuese una chochi. 

-- Si deseas una chochi, sabes que tienes mi permiso, pero ahora, mi belleza, ponte en pose y prepárate a ser penetrada, porque voy a hacerlo hasta que tu alma grite pidiendo piedad.

-- Mmmmm... msiii... Cogéme hasta el alma ahhhhhh.

-- MMMMmmm... Ahhhh...

-- MMMMMMmmmm... Siiii, asssssiii, suavecito y profundo... Assssssiii.


Lobo


Observo la pradera blanca de nieve. El aire trae a mi el aroma del mundo. Observo las criaturas que me rodean se mueven sigilosas para que no las vea, pero están allí, las siento. Huelo tu perfume que se hace imagen en mi mente, permanezco atento, excitado. Pronto caerá la noche pero esta noche no hará frío ni habrá nieve. Esta noche cuando salga la luna daré un breve rodeo, y algo en mí anuncia ese precioso momento. Podría ir hacia ti convertido en lobo para beberte en la noche y romper por un instante este mórbido hechizo. Y tal como dos serpientes, reptándonos y enroscándonos, o como dos lobos jugando, montando, verían los demás bajo la luz de la luna, los cuerpos sedosos de un hombre y una mujer en celo, extrayéndole al placer hasta su última gota.

Y sin embargo permanezco aquí, observando la pradera blanca de nieve.


miércoles, 13 de mayo de 2009

No title


Mujer, te notaba fastidiosa. Te miré a los ojos de una forma decidida, como miro yo cuando pretendo entrar dentro de alguien, como te gusta que te mire, como te gusta que te penetre sin tocarte. Te estremeciste, pero no podías apartar tu vista de la mía. Te pregunté a que se debía tu ánimo y te llamaste fea. Comenzaste con tu periódica lista de imperfecciones, algunas estrías, algo de celulitis y algun que otro rollito. Yo no aparté mi verde mirada de tus ojos color caramelo, porque soy ciego a esas minucias, esos minúsculos detalles que terminan por ser inexistentes en el mapa de tu cuerpo. El que deseo eternamente con fuego imperecedero.

Señalé mi pancita, algo abultada, huella de un presente relajado, de buen beber y buen comer, testigo muda de mis ausencias al gimnasio, te mostré mis cicatrices, legado de una adolescencia no muy tranquila, mis manos que aún muestran vestigios de la aspereza del trabajo, y sin embargo seguiste allí.

Olvidas que la belleza y el valor de una pintura no están en el lienzo ni en su textura y que el marmol es bello y terso pero nunca dejará de ser frió e inerte.

Mujer, tienes tanto y lo valoras tan poco.

¿No te das cuenta que a través de tu carne, es tu alma la que cada noche devora este lobo?

martes, 12 de mayo de 2009

Anhelo


El aire de la noche trae a mí tu aroma, prueba certera de tu indubitable presencia.
Sé que estás ahí,  porque me has soñado, porque cada noche me escurro furtivo desde tus dedos mojados a la tibia inmensidad de tu sexo.
Sin conocerme sabes quien soy, porque habito en las sombras de tu habitación, esas que miras antes de llamarme.
Me has puesto mil y un nombres sin cambiar en nada el efecto de mi presencia.
Soy carne y soy alma, que te trae, que te lleva.
Soy cada pensamiento que yace bajo tu almohada.
Y aunque nunca has visto mi rostro me has dibujado en tus pechos, sobre tu ombligo.
Soy a quien esperas ver cuando abrazas la noche, cuando mordiendote un labio te llenas de deseo.

Estoy aquí, lo sabes, porque aunque no me busques me encuentras.

Porque el aire de la noche lleva a ti mi aroma, prueba certera de mi indubitable presencia.

lunes, 11 de mayo de 2009

Vestigios de amantes

El avión no dejaba de sacudirse. Recuerdo que tuvo que descender a 900 metros por las turbulencias, mientras esa sensación tan fea fruto de la presurización me aturdía. Me miraste asustada, y casi sin querer tomaste mi mano. Me sorprendió. Tanto tiempo juntos trabajando en la oficina, y nunca te había tenido cerca. En un primer momento, cuando me encomendaron el viaje, junto a vos y otras dos compañeras pensaba en lo aburrido que sería, pero claro, era yo demasiado joven para ver más allá. Incluso cuando llegamos al hotel y nos preguntaron si era una habitación o dos las que ocuparíamos, instintivamente nos miramos. Recuerdo la primera cena a tantos cientos de kilómetros de nuestros hogares. Indudablemente la distancia había hecho algo en nosotros. Nunca habíamos compartido nada más que la certeza de nuestras diferencias, yo pedí un Merlot y vos un Chardonnay Blanc, hasta en eso, pescado o pastas, todos nuestros gustos eran diferentes. Igualmente cuando después de la ducha me recosté en la cama a pensar en el día siguiente, no me llamó la atención que llamaras a mi puerta, gustoso te dejé entrar vestida con tus pijamas blancos con pequeñas flores rosas. Me tenías contra las cuerdas, y yo pensando en el después. Me dijiste que tenías miedo de estar sola en tu cuarto, que te sentías más segura conmigo. Sorprendido, estupidamente te pregunté si querías ver la TV. Qué ingenuo fuí. Apenas tocaste la otra cama del cuarto comenzamos a hablar, y media hora más tarde estabas sobre mi.

Desde esa noche, cada tarde libre y cada noche después de cenar fue un ir y venir furtivo por los pasillos alfombrados de aquel hotel. Quitarte los jeans, levantarte la falda y besar tu escote, saborearte, recorrerte, penetrarte de mil formas, permitir que me bebas, que me toques, beberte, en la cama, en la alfombra, en la ducha y hasta en el auto que habíamos alquilado.

Al regreso, en el avión, de nuevo me tomaste la mano, nos miramos y sin decirnos adiós nos despedimos para ser de nuevo dos amables desconocidos con sutiles vestigios de amantes.

domingo, 10 de mayo de 2009

Lapsus de domingo


Si yo fuera Dios no te daría todo, pero te regalaría el tiempo.

Fuga


Pirimer amor, ese que de pichón me partió el alma. Ese que deja un enamoramiento eterno, una cuenta pendiente, porque nunca me animé a decirle lo que sentía.

Su rostro era tan rosado como hace ya más de un cuarto de siglo, recuerdo haberla soñado con su camisa de algodón de pequeños cuadros rosados y blancos. Nuria me miraba en silencio con esos ojos celeste cielo, tímida, como siempre. ¿Cuantos años hace? Me cuesta sacar la cuenta. Mi mente se ha fugado a un remoto tiempo de feliz e inocente ignorancia, 4º o 5º grado, donde todo era juego. Me pregunto dónde estará, sé que se había mudado hace ya tanto tiempo, recuerdo que eran tres hermanas, Raquel, Nuria y la más pequeña que no recuerdo. Demasiadas cosas han ocultado esos recuerdos como para que quede limpio algo más que algunas imágenes sueltas. La escuela, la calle Portela, el Cub, y definitivamente su rostro marfilino.

Pero vuelvo inexorablemente al presente, sabiendo que la mente es de poner etiquetas, y sonrío en silencio porque mi mente ha puesto a esa etapa tan feliz de mi vida, el rostro de ella. Vaya fuga, vaya tiempos... Por Dios, cuantos recuerdos.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Breve: Trios e intercambios


-- Me gustaría probar nuevas cosas en el sexo, y le dije a mi esposa si le parecía bien.-- ¿Y que te dijo?-- Me preguntó qué era lo que quería probar, y le dije que con ella y otra chica.-- ¿Y?-- Me dijo que con otra chica no tenía tanto problema, pero que no quería hablarlo en ese momento.-- Bueno, bien, por lo menos no te cerró la puerta.-- No, pero ahora es como si evadiera el tema.-- Dale tiempo, no es algo muy fácil de masticar, pensá que a uno le meten tanta estructura en la cabeza, que algunos cambios requieren tiempo para ser aceptados, incluso por uno mismo.-- Ya sé, pero si no lo hago con ella lo voy a hacer afuera.-- No me parece para nada bien, ojo, cada cual sabe lo que hace, pero, en principio, a lo que querés llegar con ella debe surgir como evolución de la sexualidad de la pareja y no por vos o por ella...¿Y si ella te dijera que quiere hacer un trío con vos y otro hombre qué le dirías?-- Mmmm, no me excita, creo que no estoy listo para eso.-- Entonces ella es la que aunque no haya preguntado, tiene la puerta más cerrada, y en todo caso, siguiendo la misma línea de pensamiento tuya, debería irse por ahí a buscar un par de acompañantes.-- La mato.-- Mejor tenele paciencia, y tenéte paciencia vos, y por sobre todo, hablen del tema, porque así vas derecho a un problema.Este diálogo, que con ligeras variaciones he tenido en más de una oportunidad con más de un amigo, me ha venido molestando desde hace un tiempo. La pareja es una construcción, tal vez la más compleja e importante que se nos presente, porque es base de la familia que a la corta o a la larga queremos formar. La pareja se construye desde otro lugar, no desde el sexo, aunque el sexo sea, para mi, el 50%. Si no construimos la pareja desde el amor y la confianza, todo cuanto agreguemos en sexualidad, terminará restando en confianza.

Tanto los tríos como el swinger se basan en la confianza. Un amigo me dijo una vez "el límite del placer es la incomodidad de alguna de las partes" y la incomodidad siempre surge cuando una de esas partes no está convencida de dar el paso.

Generalmente se fantasea con personas de buenos atributos, bellas, o más bellas que uno o que la pareja de uno, pero cuando se llega a un nivel de aceptación de la pareja, cuando la complicidad y la confianza hacen que casi casi los dos sean uno, lo que se disfruta en realidad no pasa por los atributos físicos de quienes nos acompañan en esa aventura sino en la aventura por sí misma, y ya no importa "tanto" la cantidad de curvas ni el color de los ojos, o la musculatura sino de compartir un momento de placer en confianza, de conocer, de probar el sexo y lo que lo rodea en grata compañía, incluso en una cuasi amistad.

No es un trío o el intercambio de parejas, con todas sus posibilidades, la oportunidad de probar algo mejor en físico que nuestra pareja o de engañar con permiso, sino de disfrutar con ella, junto a ella y quienes se suman en un ambiente de confianza y respeto extremos, del placer de una faceta más de la sexualidad humana.

Otra forma de concebir un trío o el intercambio de parejas, que no sea a través de la pareja, termina por contener algo de egoísmo de alguna de las partes y deja de ser un "compartir" para ser un "me doy el gusto yo", con las consecuencias nefastas que ello conlleva, y en muchos casos es literalmente un salto al vacío.

Persepectivas


Compartir lo que contiene nuestra mente, nuestras pasiones, fantasías, miedos, es en definitiva compartir perspectivas de un mismo objeto que vemos, pensamos, vivimos desde lugares diferentes. La sabiduría está en reconocer que la perspectiva, de ninguna manera modifica al objeto.  Seguramente compartir nuestras perspectivas nos llevará a percibir otras dimensiones de algo, y cuando ese algo es el sexo terminamos por enriquecernos.

A veces es bueno despojarnos de la vergüenza y abrirnos al otro y a sus pensamientos,  y aceptar que muchas veces no es el mundo lo que está de cabeza.

lunes, 4 de mayo de 2009

Pausas


No siempre podemos apreciar la intensidad de ciertos momentos, tanto como cuando podemos tomar cierta distancia de ellos. Una pausa es en definitiva una parada, un descanso que nos ayuda tambien a reordenar infinidad de cosas. Sin hablar desde la necesidad, lo futilmente físico, lo hormonal, desde aquí, desde la pausa veo cada matiz, cada pincelada que conforma la sexualidad. Puedo apreciar un cuadro aún más amplio, aún más bello cuando pintan dos manos compartiendo los mismos sentidos. En ésta pausa he conocido que cuando dos amantes están de acuerdo en todo, no hay límites más allá de uno mismo.

A veces las pausas son más que un simple descanso y sirven para reorganizarnos, redescubrirnos, romper con viejos programas y reconstruirnos.

Ahora, para mi, todo es nuevo.

sábado, 11 de abril de 2009

Más allá


Más allá del cuerpo, del placer, más allá de la mente, de la pasión, donde las ténues fibras del alma se tocan suavemente con el universo, se halla el amor. Éste es el tesoro para aquellos pocos, que más allá de toda probabilidad, más allá de toda lógica, se atreven a amar incondicionalmente, incluso, más allá de la muerte.

Con ésta humilde reflexión, hoy hago un breve corte en la tela del erotismo, ésta que he pretenciosamente tejido aquí...

Me obsequio un leve espacio, una licencia del encaje y el labial, del vino y la seda, para sentir desde lo más profundo, desde donde nace el alma, la gratitud que solo un padre que vé nacer a un hijo pede sentir.

Recuerdo ahora ese amor blanco, albo y puro, estoy limpio, soy liviano... Soy feliz.

Bienvenida, hija mía!

martes, 7 de abril de 2009

Sirenas


Recorrí su piel con suavidad, lentamente, captando como el tiburón, cada pulso eléctrico que llenaba de vida sus músculos, debajo de esa piel marfilina, suave como la porcelana. Ella giró su cabeza levemente, como si la presencia de mis dedos la hubiesen hecho asomarse por un instante de su trance hipnótico, víctima sumisa de mi lengua. Lina, su compañera parecía dormitar gozando del placer que los besos de mi compañera, Laura le obsequiaban. El reloj se había detenido hacía rato, cuando al regresar de la fiesta los vestidos y mi traje cayeron al suelo. No me hice preguntas, tan sólo decidí guardarme ese momento. Como la brisa suave de las noches de verano, me acercaba, acariciaba, besaba y me alejaba. Los gestos de placer que me regalaban, sus miradas furtivas por debajo de las pestañas me llenaban de un placer etéreo. Sentía su placer como su fuera mío. Laura extendió un brazo, y con un gesto de su mano me invitó a compartir en todo aquel lecho. Lina entonces se acostó de espaldas y separó bien las piernas para que Laura pudiese lamer de ella el néctar que manaba. Laura se acomodó sobre sus rodillas y sus codos. Bebí de ella todo cuanto pude beber, sediento, insaciable, impregnándome de ella, mientras ella se impregnaba de Lina. Aquellos gemidos penetraban no por mis oídos sino ya por cada por de mi piel. Vibraba el aire. Me puse de pié y entré en ella, suavemente, profundamente. Tal era el candor, y la amplitud que éste provocaba, que sentí que yo era mínimo. Igualmente era imposible no sentir aquella calidez húmeda que con breves espasmos me aprisionaba. Las manos de Lina se mezclaban con los cabellos de Laura mientras el aire vibraba cada vez más fuerte, mi corazón galopaba, los cuerpos se contorsionaban con frenesí. Llené a Laura de mi, mis propios espasmos sincronizaban con los de ella, y los de ella con los de Lina, pero no todo terminaba allí. Lina se escurrió por debajo de Laura para beber lo que yo había dejado dentro de ella. Entonces sus manos recorrieron los glúteos encerados de su compañera separándolos aún más. Con un dedo bañado en mi semilla jugó con el ano de Laura, que palpitaba, que invitaba. Puse allí mi lengua entrando tranquilo, como dueño del tiempo. Me erguí y con el miembro aun con vida, entré nuevamente en ella. Permití educadamente que regulara la profundidad del movimiento mientras era yo víctima sumisa del calor que guardaba en su interior. Los jadeos, los gemidos iban in crescendo al punto del aturdimiento. Mis piernas temblaron, casi no me sostenían, maldije no estar en buen estado, entonces acabé por segunda vez, la última. Salí de Laura, observando como Lina lamía con los ojos entre cerrados aquella vulva enrojecida, como corría brillante el líquido cristalino por las piernas de Laura y cómo ésta permanecía en un orgasmo múltiple que parecía no terminar. Me senté sobre la cómoda absorto en aquella escena. Los gemidos tornaron chillidos de placer, inspiraciones profundas. La expresión en el rostro de Lina, a merced de la lengua de Laura avisaban que el orgasmo estaba cerca. Conocía yo esos orgasmos profundos, frenéticos que salían desde lo más profundo de su subconsciente. Permanecieron muy quietas unos instantes. Luego, como dos amantes se besaron, se acostaron cómodamente y me llamaron a su lado. Me sonreían, yo estaba azorado.

-- ¿Te gustó? -- me preguntaron sin dejar de sonreír.
-- Demasiado. -- respondí acercándome a la cama.

Fui hasta la cocina y regresé con tres copas y una de mis botellas Chardonnay blanc, que guardo sólo para compartir con mi pareja. Al entrar en la habitación yacían dormidas, abrazadas, sus piernas pulidas entre las sábanas, encaje mezclado desprolijamente con el raso. Volví a sentarme en la cómoda. Descorché el vino y me serví una copa mientras fijaba aquella imagen en mi mente.

-- Sirenas. -- susurré a la penumbra, luego bebí de mi copa.

El placer que daba verlas era una verdad absoluta, que encontrarla, bien hubiese valido el naufragio.


lunes, 6 de abril de 2009

Recuerdos


Te dije aquella tarde que no podía, que me resultaba incómodo faltar a mi palabra. Te dormiste bajo la sombra de un viejo níspero, me dejaste ver aquello que anhelaba, que vos sabías que anhelaba. Te vi indefensa, desprotegida, tu intimidad me llamaba por mi nombre. Tus palabras taladraban mi mente, aturdiendo mi conciencia. Nos habían dejado solos en aquella tarde de otoño, en la que poco a poco se acomodaron los números de aquella arcaica ecuación. Tus ojos entreabiertos, fijos en mi, expectantes me empujaron con fuerza irrefrenable. Abandoné la comodidad de mi sillón, dejando el diario en la mesa. Lo deseabas, eso me dijo tu sonrisa, tierna y libertina. Entonces, a sabiendas de aquella intimidad me arrodillé a tu lado, y te besé en silencio. Inmóvil esperaste ese instante en el que mi mano comprobó tu estado, deslizándose sutil como la brisa por debajo del encaje blanco, húmedo. Era para mi, lo insinuaste en la mesa, casi delante de todos, casi delante de tu esposo, pero no importaba. Separaste las piernas. Empapada, suave, calida, esperabas por mi, y yo estaba allí.

Te tomé de la mano aquella tarde y fuimos al quincho, detrás de la piscina, donde soñamos que soñábamos aquel sueño compartido. No te importaba que mi miembro tuviese dueña, ni a mi que tu calidez satisficiera la sed de otro hombre. Te amé antes como te amé entonces, y aunque el tiempo haya pulido un poco los recuerdos, esta tarde de otoño, sentado aquí debajo del níspero aún percibo tu perfume, tu humedad en mis dedos, el sabor dulce de tu boca, y la loca idea de revivir esa tarde se hace broca que horada mi cabeza.


Juegos de palabras


La atmósfera era algo tensa para mi. No era muy amigo de visitar iglesias, pero era aquella una ocasión especial. Había mucha gente, y no por casualidad, la pareja que formalizaba aquella mañana tenía muchos amigos y ambas familias eran numerosas.

Tras un discurso importante en tiempo y pesado en contenido - lo que a mi ocasional compañera, una joven prima de la novia a la que recién conocía, parecía causarle gracia, ya que la expresión de su rostro denotaba una picardía infinita, - el cura dijo:

-- ...Y que la infidelidad de uno no justifique la infidelidad del otro...

-- Aunque la fidelidad de uno nunca garantizará la fidelidad del otro. -- susurró la joven a mi oído mientras pasaba disimuladamente su joven diestra por mi entrepierna.

La miré entre sorprendido,  alagado y excitado, entonces acerqué mi boca a su oído y susurré.

-- Las relaciones humanas se rigen por bellos juegos de palabras.

 

miércoles, 1 de abril de 2009

Redescubrir es descubrir


No siempre se nos permite, o nos permitimos ver, después de un tiempo, aquello que ha sido fuente de tantos sueños. Cuando el tiempo pasa nuestros sentimientos se tornan somñolientos, la pasión descansa, envejece, hasta que en un momento impensado nuestros ojos redescubren aquella belleza que entonces se hace nueva.

No se daba cuenta de que yo la observaba, entonces percibí la pureza de sus movimientos. Sentada allí, sobre el sofá, jugando con su portaligas negro, el que había estrenado esa tarde conmigo. Recorrí su figura como quien aprecia la más fina escultura. Su piel marfilina parecía resplandecer con la luz plomiza de una enorme luna que se filtraba entre las cortinas. Levantó la vista y me vio allí en el umbral. Su sonrisa me cautivo como me había cautivado cada vez que se dibujaba en ese rostro perfecto, dulce y decidido. Ella no tenía edad, jamás la tendría, porque era para mí como en el primer día, hacía ya tantos días.
Estiró su diestra, llamándome en silencio, contesté con una muda sonrisa. Ella inclinó su cabeza a un costado, señal de dulce insistencia. Me acerqué sin apartar la mirada de su mirada, del brillo de sus ojos, de esa exacta mixtura de lujuria e inocencia. Una vez frente a ella me detuvo poniendo sus manos en mis caderas. Desabrochó mis jeans y bajó la bragueta. Luego sentí su mano juvenil, buscando su preciado dulce, el toque de aquellos labios rojo fresa anticiparon la suave y cálida la humedad de su boca que un instante después me devoraban. Mis piernas temblorosas apenas me sostenían ante la descarga inevitable, de ese relámpago que sacudía cada una de mis fibras. Quise gritar, pero en cambio escapó de mi boca un apagado gemido, mientras aquella dulce tortura se hacía placer insoportable en manos de mi torturadora. Tal era su concentración, tal era su fuerza que ambos éramos uno. Entonces fue un hecho lo inevitable, me bebía si dejar escapar mi hombría de entre sus labios, mientras mis dedos se aferraban a su cabello negro ensortijado.
Apartó despacio su rostro, sonreía, pero ahora notaba yo la chispa de la lujuria que se hacía fuego en sus ojos color miel. Su lengua enjugó sus labios, mientras sus brazos me arrastraban hacia el suelo. Yo accedí. Me arrodillé frente a sus piernas mientras éstas me daban espacio. Mi olfato fue acariciado por su primordial perfume, puro y encantador, como el que dan las flores en las mañanas de primavera. Mi lengua fue prudente. Recorría feliz aquella fuente, primero sus bordes, luego, y de a poco pero decididamente se zambulló en la calida humedad rosada, en cada uno de sus pliegues. Sentía su corriente, la rítmica danza de su vientre, sus gemidos, sus dedos buscando el instrumento de su placer. Bebía de ella como el peregrino que bebe de un oasis en el desierto. Entonces sus dedos se atenazaron de mis cabellos y aquella fuente se transformó en cascada, preámbulo inequívoco del orgasmo que llegaba, y yo más lamía, más hurgaba. Lanzó desde su garganta la música que el placer había compuesto para mi placer, entonces alejé mi rostro de aquella fuente, de su agua y su perfume, mientras ella seguía moviendo su vientre en ritmo descendente.
Recuerdos dispersos llenaron mi mente. Fotografías viejas, de viejas alegrías compartidas. Historia de uno que era de dos. Me di cuenta de que el tiempo no corrompe, estaciona, realza los sabores.
Ella giró y se me dio la espalda, sus brazos descansaban en el respaldo del sofá. Me miró por sobre su hombro, con las rodillas sobre el enorme almohadón. Sonrió perversa, yo sabía, no hacían falta ya las palabras. Separó las piernas ofreciéndose en un todo, y como cada vez desde hacía ya tanto tiempo, entré en ella por cada lugar que podía cobijar mi miembro.

Pasaron cálidos y apasionados segundos, que para el reloj fueron horas. Ella encendió un cigarrillo y levantó de la pesada mesa ratona su copa de vino, sus ojos brillaban a la luz de las velas. Me miró con la ternura de quien ama y yo admiré aquel rostro marfilino de facciones juveniles que, aunque ya no tan cerca de la juventud irradiaban esa luz que desde alguna vez, varios años atrás me había cautivado.

-- Feliz aniversario, mi amor. -- sonrió.
-- Feliz aniversario, mi amor. -- sonreí.

Y me llenó la felicidad de saberla mía, de redescubrir por enésima vez, cada valle y cada montaña de su continente, pero por sobre todo me llenó la emoción de saber que nuestras almas seguían caminando juntas para recorrer este mundo tomadas de la mano.

Redescubrir algo viejo termina siendo descubrir algo nuevo, porque cada vez que nos miramos encontramos a alguien distinto.

martes, 31 de marzo de 2009

sexArte



Me gusta pensar en la mujer bien ganada, cuando se entrega completa, inconsciente de placer. Se me ocurre que el sexo es como el arte, en cada encuentro uno plasma parte de sí, entrega toda su luz y color, pintando un cuadro, esculpiendo cuerpo y alma, componiendo una sinfonía cada vez, dejando uno en el otro la mixtura de nuestras improntas.

Si, para mi el sexo es arte por 2 elevado al cuadrado.

lunes, 30 de marzo de 2009

Papelones


Uno pasa muchos papelones a lo largo de su vida, más cuanto más años carga en su espalda, pero siempre el primero y el relacionado al sexo opuesto es el que más duele.Siempre fui un chico taciturno, dividía mi tiempo entre correr a los rulerazos [1] con mis amigos y leyendo los libros que mi viejo tenía en su biblioteca, por eso terminé sabiendo sumar y restar en binario a los 9 años y terminar de leer "Colmillo Blanco" para sumirme en "El Castillo" de Kafka a la misma edad. Pero el tránsito de las hormonas es imparable tanto como irrefrenables son sus efectos.Recuerdo el primero de mis papelones, tenía unos 13 años, y fue frente a dos amigas muy lindas y algo más grandes que yo. Me viene a la memoria un tipo de veranos que ya no hay, incluso la luz del sol me parece más cálida, y no hablo de temperatura, hasta el pasto me parece más verde en mis recuerdos. Yo tenía una bicicleta azul, pintada a mano por mí y que portaba una hermoso asiento banana y manubrio palomita, plato grande y piñón chico para hacerles fuerza a las rodado 24 de mis amigos (la mía era rodado 20). Nos juntábamos en la esquina de Tucumán y Rivera, no por casualidad sino por las pequeñas ninfas que paraban precisamente en ese lugar, entonces se daban los más extraños coloquios entre uno y otro sexo. Las chicas, siempre más evolucionadas físicamente que lo dictado por la cronología nos inspiraban las más incomprensibles y a veces inconfesables fantasías. Todavía recuerdo esa sensación de euforia que no obedecía a causa conocida, que puedo comparar hoy a lo que se siente en los juegos previos al sexo.Aquella tarde me iba para lo de mi abuela materna en mi bicicleta, entonces al pasar por esa esquina me llama "L" una de las hermanas a las que todos pretendíamos, fui dócil como un pichicho, no recuerdo bien que fue lo que me dijo, pero creo era un mensaje para un amigo... Decepcionado, pero nunca vencido me quedé hablando con la hermana menor, "A" con quien tenía más afinidad, pero que gustaba de chicos más osados que yo. Terminada la charla, porque debía ir a lo de mi abuela, salí haciendo willy (andando solo sobre la rueda trasera) al mejor estilo Randy Mamola. Las hormonas me habían provocado amnesia, amnesia que tuvo un precio... Una hora antes, con la ayuda de una llave inglesa y dos cucharas sustraídas del armario de mi vieja había desarmado la rueda delantera de la bici para emparchar la cámara que ya no daba más. Con el apuro de ir a lo de mi abuela no había ajustado la rueda como correspondía, cosa que produjo dos cosas a saber: La primera fue que al bajar la parte delantera de la bici para concluir triunfal aquella profesional maniobra, la orquilla se clavara en el pasto y me diera un porrazo histórico, la segunda fue la carcajada general de las ninfas que observaban mi desgracia desde la esquina. Cuando desde debajo de la bicicleta, porque tenía el asiento banana apretándome la cabeza contra el pasto, vi la rueda delantera huyendo, alejándose de mi rebotando por la calle, odié ese momento, odié la bicicleta, odié a mi abuela, odié a las chicas pero principalmente me odié a mi mismo.Cabe aclarar que tanto "L" como "A" noviaron con otros chicos del barrio, quienes han tenido la suerte de sacarles mucho más que unos besos. Yo me hice humo y de la vergüenza empecé a parar en otra parte. Como corolario, tiempo después me enteré que "A" había dicho poco después del "desafortunado incidente" que quería ser "mi novia" pero ante mi ausencia había comenzado a salir con otro de los chicos.Con el tiempo aprendí que generalmente el temor al papelón o la vergüenza por un papelón tiene un precio más alto que el papelón mismo.[1] El rulero en conjunción con un globo se transforman en una especie de gomera con la que se pueden tirar con cierta potencia semillas de Paraíso.

lunes, 16 de marzo de 2009

Cortito


Yo no sé de las paredes que has levantado alrededor de tu esencia.

Sólo sé de la libertad que no te otorgas, de los placeres que no te permites, y del tiempo que no se detiene, ni siquiera por ti.

Distancia


Veo en tus ojos las nubes que cubren nuestro cielo. Ya no hay estrellas. Tus palabras son reproches, meras instrucciones, o simple censura. Pensé alguna vez que nuestros caminos eran uno solo, y la distancia al futuro era mensurable solo por nuestra voluntad de permanecer. Hoy veo los caminos, el tuyo y el mío, que no son el nuestro. Tu imagen languidece y los recuerdos felices ahora son sepia en mi cabeza, languidezco yo y me he vuelto gris a tus ojos. Hoy siento entre nosotros la distancia, esa distancia que no puede medirse en metros o kilómetros, esa distancia de la que sólo sabe el alma.

viernes, 6 de marzo de 2009

El borde de los sueños


Si es "si", y no es "no". Simple, conciso e indubitable. Incluso cuando apoyada en el marco de la puerta me sonreía, se notaba esa franqueza propia de la juventud. Eso me hizo reflexionar en que cuando uno crece y va llenándose de sabiduría, va perdiendo a la vez el desenfado y la simpleza. Entonces "si" se torna más condicional, y "no" está asociado a un sinfín de reflexiones. Sonrió. Su cuerpo en la mortecina luz del cuarto parecía dibujado prolijamente al carboncillo, era una imagen onírica, si era un sueño no quería despertar. Su seguridad me impresionaba y a la vez me excitaba. Se llevó un dedo a la boca, lo humedeció y luego la mano completa se perdió en sus bragas. Dejó escapar un leve gemido, yo miraba sus ojos entrecerrados, sus largas pestañas, su cabello suelto, revuelto. El fuego me consumía, podía percibir en el aire el perfume de su excitación, de la mía. Fuí hacia ella como un viento de tormenta. Mis manos se volvieron herramientas. Besé tiernamente su frente mientras acariciaba su nuca, besé luego su cuello, sus hombros, mi diestra encontró su mano mientras entre los dos dejamos que sus jeans cayeran al suelo, luego sus bragas. Besé su ombligo, sus caderas. Una de sus manos me tomó del pelo, mientras mi lengua hurgaba entre sus dedos, bañados de su jugo, ella separó aun más las piernas. La presión de su mano en mi cabeza, la intensidad de sus gemidos y las contracciones involuntarias de su sexo avisaban con natural certeza la llegada del primero. El segundo sería el mío, y el tercero de los dos. Observé su cuerpo a la luz plomiza de la luna, acaricié sus cabellos y su espalda hasta que quedó profundamente dormida, satisfecha, llena. Luego encendí un cigarrillo, y recostado en aquella cama observé como el humo se elevaba informe hacia el techo oscuro. Cuando crecemos, contracturamos lo simple, y entonces lo simple nos trastorna, disloca nuestros preceptos, y luego, muy cerca de terminar la jornada, nos damos cuenta de que al fin y al cabo de esa simpleza están compuestos los colores de esta vida. ¿Pero cómo volver atrás?-¿No te duermes? - me interrumpió sonriendo, asomada sobre la almohada. Admiré un instante la belleza de sus rasgos, mientras la respuesta salía de mi boca como si tuviese vida propia, así como el humo blanquecino que la acompañó.- No, mi dulzura, no me duermo porque temo despertar. Entonces me di cuenta de que salvo excepcionales regalos del destino, cuando somos adultos, nos conformamos tan solo con acariciar el fino borde de los sueños.

Animal



Se dice que stamos civilizados, en muchos casos domesticados, pero se hace de hecho imposible resistir a veces los embates de ese impulso instintivo, primitivo, que despierta nuestra esencia animal. Tal vez dosificar con exquisitez el ímpetu del animal que subyace en nosotros, es lo que a fin de cuentas nos hace buenos amantes. Enjaular a ese animal, en cambio, nos hace sexualmente transparentes e insípidos.

Si bien la lucha inconsciente entre lo civilizado y lo salvaje a veces sexualmente nos perturba, matar al animal que subyace en nosotros es eliminar del ser humano la naturaleza, por eso nunca la humanidad podrá ser del todo civilizada.

martes, 3 de marzo de 2009

El vuelo efímero


Uno de los tipos me miró, su palidez le hacía ver gris a la luz de la luna, o era gris, su rostro tenía una prosáica expresión de odio que lo deformaba aun más. Eran tres. Estaban de pie en aquel valle, donde los finos troncos de los árboles desnudos pintaban cortas sombras sobre la tierra seca, vestían ropas antiguas y su pelo era lagro y estaba sucio. Giré y extendí las manos hacia el terreno detrás de mi. A medida que sentía como mis antebrazos y mis manos parecían hincharse, del suelo brotaron cuatro nubes de materia oscura que se arremolinaban como pequeñas trombas. Cuatro figuras cobraron vida. Miré nuevamente a los hombres, si es que acaso podían ser hombres, ya que su piel gris, sus ojos negros, hundidos y esos dientes afilados no eran para nada humanos. Sentí una presión que bajaba desde la nuca que recorría mis brazos y mis piernas obligándome a inspirar profundamente, entonces me separé del suelo con suavidad. Perdí algo de altura y casi bajo nuevamente al suelo polvoriento, pero giré la palma de mis manos hacia el cielo oscuro y con renovada fuerza levanté vuelo, aun más alto que la altura de aquellos troncos desnudos. Mis cuatro hombres con ropas de cuero raído corrieron, yo volé velozmente, y erguido, viendo al nemigo desde el aire, inicié el ataque, cayéndoles encima como un halcón. Senti el poder como nunca antes lo había sentido, tanto que hasta pudo haber sido real.

Entonces el fino rayo de luz que entraba por la ventana me dió en los ojos, y perezosamente desperté.

Es curiosa esa sensación en sueños, en mi adolescencia soñaba que caía cada dos por tres, desde hace un tiempo empecé a volar, y cada vez que sueño que vuelo, me resulta más fácil, tanto levitar como controlar el vuelo, incluso en sueños sé que debo "sentir" el vuelo para poder volar. Lo curioso es que siempre vuelo erguido, nunca como superman... Espero no soñar que llevo ese ridículo disfraz.

Lapsus



Te miras al espejo, la mueca que haces con tus labios refuerza ese sentimiento. Uf! esos signos en las piernas, tuerces la cintura intentando apreciar el contorno de tus glúteos. Uf! celulitis, y ¡Por Dios! Una que otra estría. Luego me dices que no te gusta, entonces te pregunto ¿Por qué? a lo que respondes, "Porque son feas".
¿Por qué son feas, si tu perfume es el mismo, la luz en tus ojos es la misma, la suavidad de tu piel es la misma, la armonía de tus curvas, aunque diferentes hoy, continúan alentando y con más fuerza mis fantasías? ¿En qué te cambian?

Te inquietas, crees que trato de conformarte, pero a la vez sonríes, dudas.
¿Es que no las ves, a quien le pueden gustar?

Las veo, pero no las percibo, no las juzgo, no me importan, demasiado brillo emite la belleza de tu cuerpo como para que repare en tán minúsculo detalle, veo la belleza de la pintura y no el lienzo que la soporta. Sonríes.

Ven aquí y dedica un instante a disfrutarte, y luego, cuando hayas dado cauce a todo cuanto contienes, si acaso queires verte como te ves, aprecia tu belleza en el espejo de mis ojos.


De todas las mujeres que he conocido ninguna ha sido perfecta, y en eso justamente radica el que para mi todas sean perfectas, porque la perfección es para la mente y no para el cuerpo.

lunes, 2 de marzo de 2009

Seguirte



He paladeado cada partícula de tu perfume, cada molécula de tus feromonas finamente dispersas en el aire que te rodea.
Brillas de sexo en la noche oscura, y yo, complaciente moldeo en mi mente cada curva que promete tu cuerpo.

Mujer... ¿Cómo no he de seguirte si es evadir la vida no hacerlo?

Ensayo



A veces me pregunto qué pensaré, que extrañaré cuando me quede tan solo el pensamiento, cuando la inexorable llegada del tiempo sea ten cercana que pueda casi tocarlo con la punta de los dedos.Posiblemente viajaré a través de los recuerdos, intentando quedarme solo con aquellos buenos. Tal vez repase lentamente cada uno de ellos, saboreándolos, paladeando la dulzura de las formas, las texturas, los colores. Repetiré quizás algunas frases viejas, dichas hace tiempo por alguno de los fantasmas que bailarán ante mi. Es probable que intente, vanamente evitar escuchar los mensajes de mi cuerpo cansado y gastado, diciéndome con cada esfuerzo que ya no va más. Ante todo espero, al ver llegar a mi ventana el azul profundo de la noche, esa en la que todos los sueños me envuelvan, todos los sonidos se hagan uno, todas las formas dejen de ser formas y cada cosa termine de revelar sus secretos... Espero no pensar, ni siquiera por un efímero instante, que he dejado de este lado siquiera algún anhelo.

sábado, 28 de febrero de 2009

Satanás y sanatas




Gracias a Dios por el don del pensamiento y la inteligencia. Sin éstos nos quedaríamos varados en las historias de terror que nos vienen metiendo en la cabeza desde chicos. No voy a entrar en detalles largos sobre la historia post caida del imperio romano y el poder que amasaron los religiosos de aquellos tiempos, pero sí tirar un poco abajo las sanátas sobre satanás.

Como dije en otro post, satanás viene del hebréo "satan" que significa "adversario" y sin connotación mágica o esotérica. También se le llama Diablo, que viene del griego "diabolos" que significa "arrojar en medio" haciendo alusión a la difamación, entonces viene a ser "difamador".
También se lo llama Lucifer, que viene del griego "fósforos" que en las biblias latinas traducen como "lucifer", en ambos casos significa - cosa curiosa - "dador de luz" ya que refieren a la "estrella de la mañana".

En el zoroastrismo, los poderes del mal que luchan bajo la bandera de Arimán son los "devas", pero poco tienen que ver con el diablo, muy por el contrario, la misma palabra existe en sánscrito, y en la India se aplica a los dioses y a los espíritus del bien. No es muy sorprendente que en una época en la que los guerreros iban a pelear con un poco de su tierra en el morral - para que sus dioses fueran con ellos a la batalla - estuviesen convencidos de que los dioses de sus vecinos fuesen el demonio de ellos.

La palabra "deva" no nos llega a través del persa sino del sánscrito, por lo que conserva su concepto. De ella tenemos el griego "dios", el latín "deus" y el francés "dieu", que significan Dios, así como su adjetivo "divino".

Sin duda el pensamiento religioso hindú penetraba en Persia en época de Zaratustra y, al rechazarlo, los persas estigmatizaron a los dioses extranjeros como demonios, igual que los judíos consideraban abominaciones a los dioses cananeos y como los cristianos convirtieron posteriormente a los dioses griegos y romanos en espíritus del mal.

Por ahí he oído que en algunas iglesias evangélicas aluden que tambien es parte de las artes oscuras creer que hay vida en otros planetas y en la existencia de OVNIS, ya que éstos vienen a ser el diablo. Bueno, hay para todos los gustos.

Lo que va quedando claro es que a la hora de reprimirnos y reprimir, los seres humanos somos capaces de interpretar las cosas de las formas más extrañas y a veces aberrantes, en muchos casos involucionando y en otras, como quienes fomentan guerras religiosas, permaneciendo en una época de barbarie que debería estar muy lejos en el pasado.



Mientras muchos se indignan y discuten si existe Satanás o se trata de sanatas, yo prefiero la versión libre y me dedico a disfrutar los mundanos placeres de esta vida.

NOTA: "Sanata". La sanata es un género humorístico inventado por el exitoso comediante argentino Fidel Pintos, que consiste en monologar largamente con murmullos y palabras inconexas y sin sentido, pero manteniendo la postura y dando la apariencia de que se trata de pensamientos profundos y coherentes. Por extensión el término se incorporó al lunfardo, para denominar toda forma de hablar confusa e incomprensible, en la que se expone un argumento sin sentido ni ideas claras; una manera de hablar sin decir nada, pero con el fin de que el interlocutor piense que se ha dicho algo. Por extensión en el argot porteño argentino, viene a ser un discurso usado para engatuzar. Una mentira, un cuento.

Quiero



Quítate las ropas que cubren tu figura, y despojada de prejuicios muéstrame lo que la naturaleza ha puesto en tí, dejame ver en ti al viento, al agua y al fuego.
Quítate los arapos que sin querer has heredado, que esta noche quiero ver tu alma, esta noche quiero que dances para mi.

Creencias




¿Simbolo satánico? No

En realidad es un Mándala (circulo de valores mágicos) atribuído a los celtas, por lo que para la religión católica ha sido un símbolo pagano utilizado en tiempos cercanos por algunos, que invirtiéndolo dicen que es la cabeza del macho cabrío o Satanás (que en realidad aparece tarde en el antiguo testamento y que viene del hebréo "satan" que significa "adversario" sin ninguna connotación esotérica). Habría que hacer un desarrollo importante de la historia religiosa para llegar a ver por qué hoy le atribuyen poderes maléficos, pero no es éste mi objetivo hoy.

Basta con decir que ser agnóstico me ha alejado de las religiones, acercandome más a Dios.

viernes, 27 de febrero de 2009

¿Fantasías?



¿Por qué la gente tiene fantasías sexuales?
¿Por qué se las llama fantasías?

Me pregunto si llamarlas fantasías no es una forma algo light - más bien hipócrita - de etiquetar a lo que en definitiva es un deseo subyacente que por diversos motivos no nos animamos a hacer realidad.

Elegimos sentarnos en la butaca de un cine personal para ver una película en la que queremos actuar pero no actuamos. Nos sentimos más "normales" - socialmente aceptados - diciendonos que son sólo fantasías inocentes que no hacen daño a nadie. Resulta cobardemente cómodo y seguro.

Seguramente todos nos quejamos, o no nos quejamos y fantaseamos, como sea, en definitiva somos nosotros mismos el motivo de nuestra congoja, porque tras esas puertas que a muchos les da miedo abrir está ese sabroso pedazo de pastel cuyo sabor los desvela.

Realidad citadina



Autos, ruido, voces, gente que va, gente que viene, perros, gatos, carros, bicicletas, pensamientos cruzados, pensamientos paralelos, sexo en un departamento, una orgía en una casa, un velatorio en la esquina, la vecina que baldea, colectivos, taxis, vendedores ambulantes, el llanto de un bebé que nace y el llanto del que perdió a alguien, un policía mirandole el traste a la rubia que pasó en minifalda, el tachero le toca bocina, el viejito que no termina de cruzar la calle porque ya no tiene fuerza, la cola del banco, la cola en la municipalidad, bocinazos, semáforos que nunca se alcanzan en verde... Y en medio de ese caos de sonidos, formas y colores uno viaja a otra dimensión, silencio todo transcurre como en una película muda, se hace de noche y la falsa calma lo invade casi todo, entonces uno consigue tomar cierta distancia y salir de esa realidad que se me ocurre que es un cuadro pintado por un loco.

¿Qué ves?



Vemos la vida, pero no siempre con nuestros propios ojos. Nos han criado en una enorme habitación de paredes muy altas y con poca luz. Vivimos mayormente pendientes de lo que nos rodea casi sin comprenderlo, como si eso debiese, de alguna manera prosáica, ser nuestra felicidad, y en el trance hipnótico inducido por la cantidad de parámetros que nos han impuesto, solemos perdernos a nosotros mismos. Nos pensamos a nosotros mismos llenos, completos pero en lo profundo nos sentimos imposibilitados, lisiados, incompletos, desdibujados. Acompañados solamente por nuestras angustias y represiones.

Cuando te miras en el espejo...

...¿Que ves?

Culpas



La culpa oprime, deforma y a la vez moldea, pero siempre impide ser.
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